Esta es la historia de cómo pasé de ser una adolescente con sobrepeso a una mujercita demasiado delgada.

Para nadie es un secreto que lo que más me gusta comer en la vida son los helados y si son de chocolate no me puedo resistir.

Hace algunos años cuando aún estaba en el colegio, abrieron en la calle de enfrente una heladería increíble, me gustaba porque siempre que iba me ponían un poquito más de crema de chocolate que a los demás. Era como estar viviendo un sueño, todos los días al salir de colegio iba y compraba una copa de helado de dos sabores que siempre eran chocolate y otra cosa, con chips de chocolate y un montón de crema de chocolate.

Recuerdo que comía ese helado en menos de nada, súper rápido, nadie me ganaba en comer helados.

El problema era que no me conformaba con ese al día, yo quería más.

Me da un poco de vergüenza contar esto, pero llegué a un punto en que me terminaba esa copa de helado, la daba la vuelta al parque y llegaba a otra heladería, pedía otro cono de helado de dos sabores, de chocolate y otra cosa, con chispas de chocolate y mucha crema de chocolate.

De pronto se estén preguntado ¿Cómo hacia yo para pagar dos helados al día? Pues muy fácil, mi mamá me daba una mensualidad para compran un almuerzo y onces en el colegio, pero yo prefería comer cualquier cosa que no costara mucho y ahorrar lo demás para comprar helados.

Entonces yo tenía dos problemas en ese momento, el primero era que no me estaba alimentando bien, no comía lo que mi cuerpo necesitaba y segundo claramente, tenía una “ligera” adicción a los helados. Y puede que suene chistoso porque estamos acostumbrados escuchar adicciones como las drogas, el alcohol o el juego, pero nunca a cosas “inofensivas” como los helados.

Los helados están compuestos entre muchas cosas de azúcares y grasas, que si son consumidos con mucha frecuencia, pueden generar en las personas hábitos adictivos en especial jóvenes entre los 13 y 16 años. Aquí les dejo un estudio realizado sobre los efectos adictivos de los helados en jóvenes… https://www.antena3.com/recetas-cocinatis/comer/helado-tan-adictivo-como-cocaina-varios-estudios-afirman-que_2016071857da94cf0cf251f2ac12abcc.html

En esta época yo tenía 14 años y empecé a ver cambios en mi cuerpo, comencé tener sobrepeso, la ropa ya no me quedaba como antes y en los deportes no rendía muy bien. No me di cuenta que tenía este problema hasta que vi en mis amigas cambios físicos propios de la adolescencia que yo no tenía, y empecé a sentirme un poco mal. Cuando tenía 16 años, ya llevaba bastante tiempo con esos hábitos tan desagradables, que de hecho me daba pena tenerlos porque cada vez que comía un helado iba sola a la heladería, así no tendría a nadie que me dijera que debía dejarlo o que mejor comiera fruta.

Un día me mire al espejo y lo que veía no me gustaba, al principio era solo algo físico, yo solo quería bajar de peso y estar delgada, entonces me propuse alimentarme bien y limitar los azucares, pero entonces surgió un problema, para mí era muy difícil dejar de comer helados, sentía la ansiedad de comerme uno así fuera uno chiquito. Por más que lo intentara no era capaz de dejarlo definitivamente, era muy frustrante, nunca había sentido la necedad de comer algo con tantas ganas. Para ese momento ya era claro para mí que yo tenía una adicción. Y se van a reír pero yo mentalmente hice un plan para dejar mi adicción, estaba dispuesta hacerlo como fuera.

Al principio empecé comiendo helados un día si, un día no, así por más o menos un mes. Los días que no comía helados eran los peores días de la semana, es que hasta de mal humor me ponía.

Después me puse un reto más, solo comería helados una vez a la semana los días domingo y mi familia me acompañaría.

Sé que suena fácil pero yo solo esperaba que llegara el día domingo para comer y ese día hacia un alboroto en mi casa porque era el día de comer helado. Así dure aproximadamente tres o cuatro meses. Durante ese tiempo me di cuenta de varias cosas como que debía comer saludable y lo que me cuerpo necesita para tener energía y sobre todo para estar satisfecha y no tener el espacio en mi estómago para helados, y que después de todos esos meses ahorre un montón de dinero y aprendí a administrarlo mejor, ya no me llevaba toda la mesada a clases para no tener la tentación de comprar un helado porque no tenía con que pagarlo, entonces solo llevaba el dinero que iba a necesitar al día.

Después de abusar de los días domingos me propuse un helado cada 15 días, pero lo que me sorprendió fue que después de ya tanto tiempo con estos nuevo hábitos, mi ansiedad y la necesidad por los helados fue desapareciendo poco a poco, ya podían pasar dos meses sin yo comerme un helado y descubrí que así los disfrutaba más, porque compartía con mi familia y no tenía que esconderme en ningún lado para comérmelo.

Sin embargo todo tiene su precio también, ya había logrado manejar mi adicción y como estaba comiendo saludable rápidamente baje de peso, mucho peso. Mi cuerpo cambio por completo, la ropa que antes me quedaba pequeña, ahora me quedaba grande. Ya tenía 16 años y mis padres empezaron a notar que ya estaba muy delgada y yo les decía que todo estaba bien, que yo comía muy bien y saludable y que hacia deporte y que esa era la razón por la que me veían así, además de que ellos siempre me habían visto con sobrepeso, entonces era un cambio sorprendente. Pero en realidad no amigos, la verdad era que yo me había obsesionado con bajar de peso y me volví muy estricta con lo que comía y además me pesaba a diario, y rogaba al cielo que no me hubiera subido un kilo en la noche anterior…

Esta obsesión me estaba aflorando muchas inseguridades que se fueron combinando con dramas de adolescente en ese momento. Esta situación me llevo a pesar 43 kilos, más o menos 10 kilo debajo de mi peso ideal. Un día me volví a mirar al espejo y lo que veía tampoco me gustaba, estaba realmente delgada, y entonces pensé que hacia dos años me había mirado al espejo y tampoco me gustaba lo veía, y caí en cuenta que si no hacía algo jamás iba a estar conforme con mi cuerpo y me aceptaría. Deje de pesarme todos lo días, ya no me importaba el número que decía en la balanza, yo solo quería comer lo que me hiciera feliz, amarme como era y estar saludable.

Así que amigos, si un día llegas a pasar o ya estás pasando por alguna adicción quiero que sepas que si existe una salida, y que puedes buscar ayuda familiar y profesional pero lo más importante es que tú lo desees con todas tus fuerzas y te aferres a toda tu voluntad porque la necesitaras. Y si no te sientes conforme con tu cuerpo quiero que sepas que es completamente normal que algún gordito que tengamos no nos guste, pero si te esfuerzas con mantener un estilo de vida saludable lograras tus resultados, pero asegúrate de hacerlo de la forma responsable.

Y ya para despedirme no puedo dejar de decir que tú eres el mejor regalo que la vida te dio, así que amate, acéptate y cuídate porque tú eres tu tesoro.


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